Baja cobertura de seguridad social para trabajadores de plataformas digitales en México
A pesar de los esfuerzos legislativos por formalizar el sector, apenas una minoría de los trabajadores de aplicaciones cuenta con acceso a servicios de salud y seguridad social.

A septiembre de 2026, la situación laboral de quienes operan en aplicaciones de transporte y entrega de alimentos mantiene retos significativos en México. Aunque la reforma laboral para plataformas digitales fue presentada ante el Congreso de la Unión como un mecanismo para garantizar la seguridad social, los datos actuales indican que solo uno de cada diez trabajadores ha logrado incorporarse efectivamente a los esquemas de protección del IMSS.
El marco legal vigente buscaba clasificar el vínculo entre las empresas y los repartidores o conductores bajo esquemas que permitieran el acceso a servicios médicos, pensiones y seguros de riesgos de trabajo. Sin embargo, diversos analistas señalan que la transición de un esquema de colaboración independiente a una relación formal sigue enfrentando barreras operativas y administrativas que limitan la cobertura real en las principales zonas metropolitanas del país.
Desde la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) se ha planteado la necesidad de intensificar los mecanismos de supervisión para asegurar el cumplimiento de las normativas vigentes. Las propuestas actuales del gobierno federal se centran en incentivar el registro de los trabajadores y simplificar los procesos de afiliación, buscando que las empresas de tecnología asuman mayores compromisos con la estabilidad laboral de sus colaboradores.
Por su parte, organizaciones que agrupan a repartidores y conductores han expresado que, si bien la intención legislativa es positiva, los resultados en campo muestran que el proceso de formalización es lento. Los trabajadores sostienen que las condiciones de flexibilidad que ofrecen las aplicaciones a menudo chocan con los requisitos necesarios para mantener una cotización constante ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, lo que genera una alta rotación y falta de permanencia en los esquemas de seguridad.
El desafío para los próximos meses será la armonización entre las políticas públicas de bienestar y los modelos de negocio de las plataformas digitales. El objetivo final es reducir la brecha de protección social y garantizar que quienes laboran en la economía digital cuenten con las mismas prestaciones que el resto de los trabajadores formales en el territorio nacional.


